miércoles, 24 de octubre de 2007

Daimon Kaisar –Metafísica del Abismo- Primer tratado acerca de la vida-


Al existir por lo menos la palabra "vida", debemos aceptar la innegable presencia de un concepto que refiere a dicha expresión, y que este concepto, tiene sus fundamentos en algún tipo de realidad perceptible. El término "Vida" significa algo, es decir que puede ser pensado; y por ello, es necesario afirmar que se trata de una entidad real, que ocupa algún grado de existencia.
La cuestión es que, aquello que llamamos vida, es la percepción de un proceso en un estado en mayor medida observable por su negación (a saber, relativamente sabemos que algo está vivo si no está muerto, si cumple con las características de lo que llamamos vida) que en otros seres no parece ser tan evidente.
Digo firmemente que todo lo que ES en este cosmos cumple con las características vitales, pues cada cosa en esta realidad tiene algún nivel de organización y de relación con su medio.
Y puede comprobarse si comenzamos a observar con una precisión cada vez más fina, que ningún ser complejo es un individuo verdaderamente, sino por convención, y por ello, menos aún nace, crece, se reproduce o muere verdaderamente.


Nacimiento:

Tomemos por ejemplo una criatura muy común como lo puede ser un gato. A simple vista, en un estado cercano a nuestra percepción, el gato ha nacido como individuo a partir de sus progenitores. Pero si ponemos este proceso bajo el microscopio, nos daremos cuenta que el animal mismo se compone casi completamente de células de distinto tipo (vale decir que cada una como ser vivo individual), y que tales células fueron una transformación directa de las células del cuerpo de sus padres. El espermatozoide que habría de fecundar el óvulo, ya se encontraba presente en el cuerpo del padre, de la misma manera con la célula sexual femenina; ambas, aparentemente, y como veremos a continuación dieron origen a otras células que serán también una extensión de los padres, ya que las células se reproducen por mitosis.
Resultado de todo esto, nunca nació ningún gato... solo se trata de una extensión del cuerpo de los padres, de la misma manera que si cortamos a la mitad una lombriz, los dos segmentos independientemente continúan activos.
Con el ser humano y con el resto de los seres vivos sucede lo mismo; jamás sucede en verdad algo a lo que pueda llamarse “el principio de la existencia”. Somos una extensión de infinitas "divisiones" previas.

Si nos cortan un brazo, este seguirá activo por un tiempo, hasta que sus reservas de energía se consuman. Pues las células no dependen directamente del cerebro o el corazón. Pero por ese tiempo, sería un poco jocoso considerar al brazo cortado como un individuo.



Crecimiento:

He visto muchas veces la foto en donde aparezco supuestamente "yo" en mis tempranos 3 años desde mi separación con mis antiguos cuerpos llamados papá y mamá.
Y no puedo dejar de pensar en que esa foto no solo no se parece a mí; pues al menos mido un metro más de altura, mis facciones son totalmente diferentes y hasta mi forma de pensar se ha modificado; sino que desde entonces he cambiado varias veces la totalidad las células de mi cuerpo excepto las neuronas. Sí, los pequeños individuos que componían mis huesos, mis músculos, mis órganos han muerto y dado paso a nuevas generaciones varias veces ya. He muerto ya un sinnúmero de veces; una por cada célula desintegrada. Y mi mente no tiene mas opción que creer, que por cada célula reemplazada, ya no soy el mismo ser persistente, sino una copia del anterior, un segmento construido por diferente materia y energía.
No pude haber crecido... pues el simple hecho de hacerlo representó mi muerte... nunca existí más que un momento; el que vino después pretendió continuar con mi legado, destinado a correr la misma suerte.

Y me dirán entonces, "pero las células mentales no desaparecieron, y mientras haya aunque sea una parte que no desaparezca, jamás desapareceremos; aparte, no decís siempre que lo importante realmente es lo que pensamos y podemos percibir? si pensamos igual, tampoco hemos muerto."

Pues bien, varias acotaciones debo dar al respecto. En primer lugar, ciertamente he dicho que jamás hubo nacimiento pues somos una extremidad más de nuestros padres, y a su vez, ellos de los suyos, y por ese sencillo silogismo hipotético somos nuestros propios abuelos. Es por ello que efectivamente no creo en la muerte, pero tampoco en la persistencia (entiéndase que digo persistencia y no existencia) de un individuo como tal ni como idéntico a sí mismo más que en un instante. En cuanto al tema de las "eternas" neuronas, es muy improbable que alguna criatura cefálica, jamás haya sufrido lesión alguna en la su materia gris. Cualquier golpe o exceso de ciertas sustancias, sin duda matan neuronas, y esas neuronas de seguro cumplían alguna función. Si lo importante es lo que pensamos, y las neuronas que pertenecían a un lindo recuerdo son eliminadas... pues bien, les presento a la muerte, y ya la hemos "vivido" varias veces.

Algunos dirán ahora "pero aún quedan neuronas, para morir se debe eliminar todo el cerebro".

Responderé con gusto: Supongamos que se logra crear una neurona artificial, que pueda cumplir con exactamente las mismas funciones que las naturales. Se escanea una parte del cerebro de un sujeto, y se copia la misma estructura neuronal usando las neuronas artificiales. Lugo, extirpamos exactamente esa zona y la reemplazamos por la copia. Al despertar de la anestesia, el sujeto no siente diferencia excepto por el dolor de la operación. Días después se toma otra imagen de la estructura neuronal; nuevamente se extirpa esa sección y se la reemplaza con las neuronas robot. El sujeto se despierta y sigue pensando y amando de la misma manera que antes. Continuamos el experimento y extirpamos lo que queda de su mente natural, reemplazándola por una copia exacta artificial.

El sujeto no ha sentido cambio alguno, aunque "sabe que ya no es humano".

¿El sujeto ha muerto? pero no se ha dado cuenta y sigue pensando, sintiendo, va a trabajar, se casó, tiene hijos, sus células corporales se siguen dividiendo y muriendo, sus hijos tienen cerebro...

Ahora sí que sería contradictorio... ¿un cadáver reproduciéndose, corriendo una maratón, yendo al trabajo... tomando el desayuno mientras lee el diario y se queja del índice de inflación, o de lo caro que está el tomate?



Personalmente, creo que está de más seguir explicando acerca del crecimiento de los seres vivos.



Reproducción:

Ya lo hemos visto claramente cuando el ítem del nacimiento. Las células que nos dieron la existencia como individuo no se generaron espontáneamente desde el vacío; son una extensión de otros seres; como una uña cortada, o el pelo que se cae. Como un brazo amputado, o las lombrices divididas. Por convención me llamaron "Ezequiel", pero debería llamarme "Raul+Elba"... ídem hacia atrás en el tiempo, el cual sería un nombre imposible de pronunciar debido a la sumatoria de todos mis ancestros. No existe una RE-Producción, una "producción otra vez" del individuo humano; aunque sí la habría si consideramos la existencia de una partícula primordial. Lo claro es que no crecemos, si sólo vivimos cambiando materia y energía. La persistencia es solo en un instante, y la reproducción de la colonia de células a la que consideramos cuerpo, jamás se detiene. Vivir es reproducirse. No se puede caminar sin reproducirse, no se puede hablar sin reproducirse, no se puede pensar sin reproducirse. Tomar café es reproducirse, hablar por teléfono es reproducirse, todo intercambio de materia o energía desde y hacia el cuerpo, es reproducir las más mínimas partículas perceptibles que componen la célula.



Muerte:

En vista de los puntos anteriores, es fácil concluir que no puede existir verdaderamente algo semejante al concepto de muerte, sino que, como todo lo anterior es tan sólo una ilusión a la vista gorda y descuidada de los sentidos.
Todo intercambio de materia o energía, toda división de células, todo nacimiento, genera la necesaria persistencia del ser. Y si previamente decíamos que el individuo no persiste más que por un instante, desde esta perspectiva sí lo hace, es decir, en este estado de realidad. Es imposible que un ser muera, pues su energía persiste, su esencia persiste. Las uñas siguen creciendo, el cabello también, meses después del "deceso". La muerte es tan sólo de un concepto, y el hijo llora la muerte de él mismo al morir su madre, sin saber que él es su madre y ella por ende no ha muerto.

y ahora me interrumpirán: "pero la madre tenía sus historias de vida, y su mente era diferente a la de su hijo, eran personas distintas, no podés decir que todo es lo mismo".

Ejemplifiquemos: Es terrible cuando nos cortan mal el cabello, es una gran pérdida, y nos podemos sentir mal y hasta furiosos con el peluquero. Totalmente comprensible. Hay gente que puede llorar por eso.

Y es verdad, es una pérdida por el tiempo que dedicamos y el esfuerzo que nos llevó mantener ese cabello. Y es aceptable llorar por eso.
Pero no quedaste calvo... si bien una parte del cabello fue extirpado, la otra porción sigue activa y creciendo felizmente.

Ha desaparecido una forma, una subdivisión de una misma cosa... pero la cosa en sí no ha desaparecido.
Y de esta manera, si creyera en la existencia del alma... esta debería ser un gran alma para todos, solo que, de la misma manera en que la conciencia se encuentra subdividida (no solo en los casos de esquizofrenia), o de la misma manera en que cada célula funciona y vive su vida, sin percatarse que pertenece a una criatura mas grande que puede construir naves espaciales o preguntarse acerca de la existencia misma!!!

La neurona no sabe qué es la neurona ni le importa, mas el cerebro como conjunto de neuronas sí. ¿Extraño no?

No es difícil si uno lo desea, en vista de los sistemas sociales y biológicos, darse cuenta de que la persona no desaparece, ni muere, pues no dejan de persistir ni sus células, ni sus pensamientos mientras existan otros que hayan desarrollado su propio Ser, a partir de la regeneración de su materia, o cultivándose con los frutos de su saber.

En este punto, la entidad solo se ha subdividido una vez más, como lo viene haciendo desde el comienzo de sus días.

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