miércoles, 20 de enero de 2016

Propiedad del Silencio


Cuántas veces he tratado de comenzar esta obra.
Tantos nombres han pasado por mi pluma, cuyos objetivos no eran más que disfrazar al hombre que habla con la verdad.
Dónde reside ese temor, sino terror, de exponer tales palabras; Las palabras ocultas, prohibidas; Las palabras que escapan al orden, que caminan más allá de los límites perceptibles del ser humano...?

Y finalmente, esta noche me dedico a escribir con todo lo que mi corazón puede ofrecer. Me dedico a escribir aquello que fue propiedad del silencio durante tanto tiempo.
Me dedico a escribir, resignando lo último de cordura que he intentado apartentar, o envestir; pues la cordura, esa "normalidad" no es ahora más que un repugnante harapo sobre la piel.
Es claro ahora, no soy el único que ha decidido sesgar y quemar estos harapos.
Y doy gracias a los maestros que han acompañado durante el tiempo, en el viaje definitivo tras los límites de la puerta final.
Ya no hay más que sinceridad despreocupada en estas líneas, sinceridad y desapego. Porque el pórtico está allí delante, y no tengo el conocimienta exacto acerca de cuándo volverá a abrir sus oscuras fauces. Es inevitable, tarde o temprano seré consumido como un simple rayo de luz bajo la terrible fuerza gravitatoria de alguna zona oscura. Y ese día, que puede ser mañana mismo, u hoy mientras escribo, no quedarán de mí ni los huesos corroídos.
Pero ya no le temo a la oscuridad pues, ahora puedo gritarlo ¡YO SOY LA OSCURIDAD! la oscuridad detrás de la oreja incauta, que desliza sus palabras apológicas; palabras que se han llevado a muchos al otro lado. Palabras de doble filo, que cuando el tiempo llega, se transforman en la propia vida, y ya no pesan en el alma. Palabras que no temen a la muerte!
He visto la muerte a la cara. He sentido en carne propia sus efectos, he atravesado los páramos desiertos con los ojos cerrados, y regresado con vida.
Más, estoy seguro, la oscuridad no descansa, y siempre reclama lo que es de su pertenencia. Y por ello me apuro, escribo a velocidad del rayo; y con la fuerza de uno también. Con la luz del relámpago que permite vislumbrar un momento de penumbras. Con el sonido devastador del trueno. Energía que está destinada a desvanecerse en un instante!
Y MIS PALABRAS SON UN TRUENO, Y MIS PALABRAS SON EL RELÁMPAGO. EL SOL Y LA LUNA AL MISMO TIEMPO. verdades y mentiras en secreto, que explotan ya, por su propia presión. Explotan en la mente. Las fisuras del cerebro no pueden controlar su fuerza y despegan como un géiser enardecido.
Despegan de la estructura pobre, de las circunvoluciones, del sistema límbico, del cerebelo, de la hipófisis, Y DE TODA ESA ZARTA DE PATRAÑAS CLASIFICADAS, CALIFICADAS, MEDIDAS, SUBDIVIDIDAS, REDUCIDAS, ATOMIZADAS!
Porque SER, es el SER en el todo.
El que ES, no ES en el brazo, o en el hígado, No se ES en la célula eucariota. Uno ES en la simplicidad, UNO es SIMPLEMENTE!
Y son esas ideas las que llevan al hombre a la muerte, las que lo acercan a la oscuridad, al ABISMO; no ya como un abismo asesino, sino como un abismo deseado, un ABISMO que ES SIMPLEMENTE.
Y ese abismo es inalcanzable mediante la lengua, por eso caeré eternamente en el error de escritura. Porque la escritura es un flagelo, pero cuán necesaria resulta!
Fué mediante la escritura que acabé por darme cuenta lo innecesaria que es ella misma, y la lengua, y la lógica, en las profundidades de aquél mundo al cual nos dirigimos irremisiblemente, que ahora mismo abre su monumental quijada con ansias de devorarme.
No hay más que hacer. Despertar es dormir eternamente, dormir una vez más y para siempre.
Y es que ya estuvimos dormidos, y debemos indefectiblemente regresar al tiempo sin tiempo.
¿Potencia de un mundo nuevo?
No puedo decirlo; sólo sé que no sé nada, dicen que dijo mi maestro. Sólo el caos en la mente del viajero puede decidirlo, como ya fue decidido y tallado en piedra, antes del comienzo del eón.
Y la misión que me han otorgado no puedo desobedecer, tal cual lo hizo aquél, en otro tiempo. Y debo cumplirla, aún con repugnancia.
Porque mi sangre no es del tiempo, sino de los océanos negros, sangre de libertad, que permite extenderme más allá de lo visible, y saltar las barreras de lo prohibido, de lo oculto, de lo desagradable, de lo muerto, y también de lo vivo!
Es cierto que estos viajes me han cargado de la pena más profunda, aquella que un hombre difícilmente puede soportar; pero también es verdad, que me han regalado cierta claridad que, por limitada que sea, en comparación con la gran luminiscencia mitológica, es oro para aquél que ha vivido la pobreza absoluta.
Estos viajes me han llevado a conocer a los grandes maestros de la vida y de la muerte; cuyas voces perdidas me han hecho ver esa realidad, donde todo mundo es posible.
Y es gracias a los maestros, que he aprendido a viajar en los haces de luz, en el sonido de las hojas, en la corriente del río, en el canto del ave, en el fluír de las arterias.
Y todos esos caminos conducen a un sólo punto, un punto en donde se pierden las diferencias entre el sueño y la vigilia, un punto donde coexiste el todo en simplicidad, donde ya no puede diferenciarse ninguna forma, ningún número. Estas sendas conducen al vacío.
Quizás sea hora de tomar la senda del vacío por última vez, para nunca más regresar. Por ello, dejo las pistas que he recabado, una botella al mar, con ansias de que otro, a quien el mundo le parece insuficiente, quien busca mil salidas a la realidad, quien se levanta todas las mañanas con la misma pregunta, quien desea desde lo mas profundo, pueda lograr trascender más allá de lo humanamente posible.
Si has encontrado estas, mis palabras que te confío, los tormentos para tí seguro han comenzado hace tiempo, y claro es, que no se trata de los tormentos del hombre común. Tu tristeza viaja entre sueños, y no discrimina realidad y fantasía. Noches enteras se suceden tras el mismo tema. Te preguntas quién eres, y lo que podrías llegar ser. No me refiero a llegar a ser médico, abogado; No, tú sabes bien de lo que hablo...
Ese es el llamado del abismo...
Y tus tormentos no acabarán, hasta que aceptes el llamado.
 
Ese es el camino hacia la oscuridad original...

Quizàs sea hora de descender definitivamente a las profundidades del océano olvidado.
Y es de esta manera que, finalmente, esta noche, me dedico a escribir todo aquello que fue propiedad del silencio durante tanto tiempo.

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