martes, 24 de agosto de 2010

Lo mas cercano a lo mas lejano

Hace tiempo comencé a plasmar sobre este soporte las ideas que se desplazan sobre mi mente. Y hablo de desplazamiento, porque no se presentan de manera ordenada o sistemática, sino que son relámpagos o a veces una suerte de limo escurridizo. Pero dentro de estas arenas movedizas hay un suelo lo bastante firme como para poder desplazarse lentamente de un lado a otro del pantano neuronal.
Nuevamente, deseo sintetizar, mas por mí mismo, para apisonar aun mas el suelo del pantano, la base de estas ideas.
No tengo idea de lo que existe mas allá de lo perceptible, y este es el punto de partida básico de las filosofías y obras artísticas contemporáneas. La percepción es la única prueba empírica en el munndo... pero esta, como percepción en sí, como la suma de las sensaciones, como la esencia de lo que puede percibir una persona, es decir YO, no puede ser contrastada o cotejada con absolutamente nada. Por lo tanto, aunque pueda medir, contrastar, cotejar o inferir cualquier cosa de acuerdo con las comparaciones perceptivas... no puedo demostrar que todas esas observaciones no son mas que un fantasma de mi propia mente.

O que el mundo directamente no existe.

Del espíritu Cartesio-Kantiano, por ende, me aferro a la sensación de que al menos... algo está sucediendo debido a mi percepción, y que esta percepción fantasma es la única esencia de la cual puedo aferrarme, ya que cabe inclusive la posibilidad de que este mundo sea simplemente una construcción subjetiva desde sus más profundos cimientos.

Lo cierto es que esa es la verdad... mas allá de cualquier cosa que pueda inferir, la verdad que tiene lacapacidad de destruir todo lo que he hecho hasta ahora. El fundamento de mi ser y a la vez mi peor enemigo. Esa verdad, la verdad de que es muy probable de que cualquier suposición que pueda hacer en cualquier momento de mi vida, esté en el error.

Construcción subjetiva, edificada sobre la misma oscuridad.

Las cosas que vemos, las cosas que creemos, que hacemos... pueden ser simples reflejos en algo sin nombre, el YO sin nombre.
Por ende, debo decidir. Aun sin saber si lo que estoy apunto de creer es algo correcto. No tengo alternativa, por más que piense y repiense, medite y experimente; el mismo tormento se dispara en mis ideas, el hueco a través del cual se evacúa la posibilidad de algún absoluto.

Esto puede ser un engaño.

No es nada nueva esta idea, claro está.
Así como los antiguos físicos, uno trata de originar el universo a partir de una partícula, y en ese momento todo parece funcionar. uno genera las mecánicas necesarias para hacer funcionar el universo, y tal vez lo comience a comprender. Tal vez, se llegue a la instancia de decir "Esto no puede fallar, es perfecto"; y es ahí, que nuevamente, la misma idea surge. La posibilidad de que exista un error en nuestros cálculos, la posibilidad de que estemos siendo engañados por la percepción.
Y esta idea es ya un agujero, la crisis en nuestro paradigma. Esta idea puede venir aparejada a un elemento disonante a nuestro paradigma, o puede originarse a partir de la misma posibilidad de error.

A Partir de la partícula... partiendo de una parte de lo evidente, siempre tendremos este tope. Que es la posibilidad del error.
Y es ahí cuando nos damos cuenta que todo lo que es podría no ser. Que todo concepto finalmente, nos devuelve la idea del error.
Y el error de una idea, es lo más alejado que hay de ésta, y a su vez es el límite que marca el origen de una nueva, sea contraria o simplemente diferente. Este error es el límite entre las ideas, y por lo tanto, el error es la crisis, el error es lo más lejano a lo conocido y lo más cercano a lo ajeno, el error es la destrucción de un concepto, es la destrucción del mundo.

El error es el fin y el origen de la idea.

El error... es el fin y el origen de cualquier mundo.

Y es ahí que comprendo por primera vez, que no debo buscar la respuesta metafísica en ninguna parte, que la respuesta metafísica se encuentra más allá del error, aún más abajo. Y que me sería imposible afirmar que el principio universal es el SER, o el Agua, o el Concepto, o cualquier cosa que pueda ser construída mediante un proceso mental.

Estamos siempre a merced del error; de la crisis, inclusive de la crisis de la idea de crisis... O del error de la idea de error. Hasta eso es posible aún.

Pero hay algo ya, al haber dilucidado todo esto, de lo cual puedo estar seguro al menos, y es que mis ideas se originan de un virtual primer error, de una posibilidad truncada de Verdad, a la cual me veo forzado a regresar a la hora de explicar el mundo. La posibilidad de una existencia diferente ES lo más cercano que tengo al principio metafísico. Desde ahí podemos empezar a pensar en todo lo demás.

No hay comentarios: